Have it all/Tenga todo (English/Español)

(Después en español)

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When children hurt themselves, often they go running to their parents, tears streaming down their faces as they cry for help and healing.
Other children get hurt, and they hide it. They know that the scrape they have on their knee, the twisted ankle that is starting to swell, they know that it’s going to hurt more to get better. They are the too wise for their years children, the ones that don’t have that shiny bright new innocence still planted in their hearts.
So they hide the hurt. They hide the dirt filled scrape that needs cleaning and the bones that need setting.
And it gets worse.
And their parents ask the child to show them what’s wrong, because a parent always knows.
But they hide, because they know it needs to feel worse to feel better.
The parents can work with the child and give them medicine for the pain, but they can’t get to the root of the problem if the child doesn’t offer that hurt part to them and allow them to heal it. The child will never fully heal if the messy, painful part isn’t taken care of.
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We are children, you guys. We know perfectly well that God can heal and restore us and put us back together to be whole.
But we are too wise, and we know it will hurt first to get better, so we refuse to show him the worst parts of ourselves and offer them to be healed.
This is the sacrifice God desires. He doesn’t want perfect performance, He doesn’t want a fake version of ourselves that we put on to hide our deepest faults.
He desires that place in your heart that’s been stored away maybe all your life. He wants the thing that makes you cry and scream at night because you can’t control it.
He wants the most vulnerable parts of you that you can’t fix on your own and you never will.
Only when you give him your worst can he begin the process to heal you.
Only when you decide to let him have what you most want to hold on to can He redeem you wholly and completely.


Cuando los niños se lastiman, la mayoría van corriendo y llorando a sus padres, caras llenas de lagrimas, buscando ayuda.
Otros niños se lastiman y lo esconden. Ellos saben que el raspado en la rodilla, el tobillo doblado que empieza a inflamar, saben que esas cosas duelen primero para después sentir mejor. Son los niños que son demasiado viejos por sus años, los que ya no tienen esa nueva y brillante inocencia sembrada en su corazón.
Así que, esconden su dolor. Esconden la tierra incrustada en el raspado que ocupa limpieza, y los huesos que necesitan ser fijados.
Y las cosas se empeoran.
Y los padres piden que el niño enseñe su herida, porque los padres siempre saben qué hay algo mal.
Pero lo esconden, porque saben que primero tiene que doler más para sentir mejor.
Los padres pueden hacer algunas cosas con el niño, le puede dar un analgésico para el dolor, pero no pueden llegar a la raíz del problema si el niño no ofrece esa parte lastimada a ellos y dejarlos sanarla. El niño nunca va a sanar completamente si no deja que le sanen la parte dolorosa y terrible.
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Amigos, nosotros somos niños. Perfectamente bien sabemos que Dios puede sanar y restaurar y arreglarnos para ser personas completas.
Pero somos demasiados sabios, y sabemos que primero va a doler para poder sentir mejor después, entonces rechazamos mostrarle las peores partes de nosotros y rechazamos la oportunidad de ser sanados.
Y este es el sacrificio Dios desea; Él no desea un desempeño perfecto, no desea una versión falsa de nosotros que ponemos para esconder nuestras fallas más profundas.
Él desea el lugar en tu corazón que ha sido guardado tal vez toda tu vida. Él quiere la cosa que te hace llorar y gritar en la noche porque no la puedes controlar.
Él quiere las partes más vulnerables de ti que tú no puedes arreglar solo y nunca podrás.
Solo cuando das lo peor de ti, Él puede empezar el proceso para sanarte.
Solo cuando decides dejarle tener lo que más quieres guardar para ti mismo Él puede redimirte completamente y enteramente.

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